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lunes, 28 de mayo de 2007

Opel GT

Lo prometido es deuda. El pasado jueves, además de probar el Opel Corsa OPC en circuito, pudimos llevar durante unos kilómetros el GT. Si queréis saber si al natural resulta tan bonito como en fotos, la respuesta es que en general sí. A mí, particularmente, no me terminan de convencer las ópticas traseras, pero para gustos están los colores. Me sorprendió que la capota fuera totalmente manual -reconozco que no me había informado mucho antes de la toma de contacto-. No es que requiera mucho esfuerzo, pero sí es verdad que parece algo extraño que, en este mundo cargado de electrónica, la capota del GT sea manual y de lona.


El motor, turboalimentado, es un dos litros de gasolina con inyección directa de combustible, turbo, y nada menos que 260 CV de potencia. Esta mecánica proviene de un 2,2 litros que ya estuvo presente hace años en el Astra Cupé de la anterior generación. Se le ha rebajado la cilindrada, se le ha dotado de turbo e intercooler y se ha conseguido la espectacular potencia comentada. En Estados Unidos se vende el Saturn Sky que, básicamente, es el mismo vehículo.


Volviendo al recorrido de pruebas, poco pudimos comprobar quizás porque estábamos obligados a circular en caravana con un coche de la organización delante, otro en medio y otro detrás. Probablemente, el hecho real de que un periodista perdiera la vida en una presentación de este producto en Estados Unidos tuviera mucho que ver con dichas medidas preventivas. El caso es que este automóvil empuja con mucha fuerza, haciendo que el control de estabilidad entrara en acción incluso en recta, aunque a decir verdad parece que el tarado de dicho sistema se haya realizado con mucha precaución, dejando un margen muy amplio porque, haciendo ejercicio de profesionalidad, mi compañero (Gregorio Arroyo de Motor 16) y yo, desconectamos el control de estabilidad para saber si, efectivamente, era el león tan fiero como lo pintaban. Con lo poco que pudimos comprobar, el GT sí es capaz de circular por sí mismo y sin controles mucho más allá de lo que la prematura intervención del ESP hace pensar.
En otro orden de cosas, el interior es justo sólo para dos personas, con un acabado bueno pero sin alardes y, sobre todo, con ningún tipo de hueco para dejar nada más que lo que buenamente quepa en la guantera. Es más, el maletero que queda cuando la capota está puesta tampoco resulta muy aprovechable porque, justo en medio del mismo, el depósito de combustible se levanta ocupando un enorme hueco del mismo. Eso sí, su precio está justo por debajo de los 30.000 euros lo que, viendo su potencial, lo sitúa casi como única opción de este tipo por un precio tan "razonable".

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Guadarrama, Madrid, Spain
Un apasionado de los automóviles que tiene la suerte de dedicarse a lo que le gusta.