Entradas anteriores

Mostrando entradas con la etiqueta ANÉCDOTAS E HISTORIAS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ANÉCDOTAS E HISTORIAS. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de abril de 2007

Descapotable rara avis

0 comentarios

¿Sabéis cuál es el descapotable de techo duro más antiguo? Efectivamente, seguro que ya más de uno ha oído hablar del Eclipse de Peugeot. Un automóvil basado en la idea de un dentista de los años treinta y que hoy tiene su continuidad con los 206, 207 y 307. Pero seguro que muchos menos sabíais de la existencia del Ford Skyliner de 1957, que también contaba con dicho tipo de capota. Ahora bien, uno de los automóviles de este tipo más raros y, al mismo tiempo, más atractivos, fue el Mitsubishi 3000 GT VR4 Spyder de 1995. 320 CV extraídos de un motor con doble turbo, cuatro ruedas motrices y tracción total. Si me pregunaran por las características de un coche perfecto, éste tendría muchos argumentos.

jueves, 22 de marzo de 2007

A vueltas con los ceros de Peugeot

2 comentarios

Los habituales al blog recordaréis que, no hace mucho, comenté el cambio de denominación del Porsche 911 debido a que Peugeot tenía registrados los números con un cero en medio. Resulta que esta situación se debió a una necesidad surgida de las innovaciones tecnológicas. En los automóviles antiguos el arranque se realizaba con una manivela que se comunicaba con el cigüeñal a través de un agujero realizado en la parte delantera del vehículo. Los Peugeot comenzaron denominándose con sólo dos números, y la ubicación de los mismos era la parte delantera, uno por encima y otro por debajo del agujero en el que se metía la manivela de arranque. De tal manera que el agujero venía a formar parte de la denominación. Ya sea por no molestarse en explicarlo o porque había que hacer algo con dicho agujero, los cerebros pensantes de la marca decidieron que los modelos de Peugeot tendrían una denominación con un cero en medio, de tal manera que cuando desapareció la manivela de arranque apareció en su lugar el consabido número.

miércoles, 7 de marzo de 2007

El Porsche 911 debió ser 901

0 comentarios

La historia del automóvil está llena de curiosos detalles muchas veces desconocidos. Seguro que a muchos sorprendera el origen de la denominación 911 para el Porsche que más pasiones levanta. En primer lugar habría que decir que este modelo sustituyó al 356, primer deportivo de Porsche que tuvo el dudoso honor de ser el automóvil que conducía James Dean en el momento de su muerte (habiéndose demostrado posteriormente que fue culpa de otro conductor que se saltó un Stop). En el momento de salir a la luz, en 1964, algunos amantes de la marca decidieron comprar unidades del 356 porque no les gustaba la línea de su sustituto ¡Quién lo iba a decir ahora!

El nuevo automóvil iba a suponer una ruptura total con Volkswagen (Ferdinard Porsche había diseñado el VW Escarabajo) El caso es que en Porsche habían decidido que el nuevo automóvil se llamaría 901, y así lo hicieron constar durante su presentación en el Salón de Frankfurt de 963. Sin embargo, Peugeot se interpuso a estas intenciones porque, según decían, ellos tenían los derechos de todas las denominaciones que contaran con un 0 en medio y, efectivamente, lo consiguieron, por lo que el nuevo automóvil debió llamarse Porsche 911.

miércoles, 7 de febrero de 2007

El Hyundai Tiburón, digo... Coupe

2 comentarios


Érase una vez un Citroën muy especial. Su diseño de líneas aerodinámicas supuso una ruptura total con todo lo anteriormente realizado. En el año de su lanzamiento, 1955, la suspensión neumática que llevaba hacía de él un verdadero ejercicio de alarde técnico. No era lo único; en sus versiones superiores dos de las cuatro luces delanteras giraban en el mismo sentido que el volante para mejorar la visibilidad. Tan bueno era el diseño de este vehículo que sirvió como base para la posterior creación del Citroën SM, un pariente muy cercano que tomaba prestado de Maserati una potente mecánica. Sea como fuere, al DS se le conoció popularmente como el Citroën Tiburón. Justo igual que se conoce al Hyundai Coupe en mercados como Japón y Estados Unidos. Este último no aporta tantos alardes tecnológicos, pero acaba de recibir un ligero restyling para renovar su imagen. Nuevos faros, pequeños retoques y el Hyundai Coupe de siempre: un automóvil de cierto carisma que ha venido a menos en los últimos años.

lunes, 5 de febrero de 2007

El 207 Cabrio y el espacio

0 comentarios


Hay quienes creen que los cabrio con capota dura son una invención moderna. En realidad, ya en los años 30 Peugeot contaba con un automóvil de este tipo. Aunque eso era algo que yo conocía, hoy, en la rueda de prensa de la marca, me he enterado de que fue un dentista quien patentó la idea, y que Peugeot la llevó luego a cabo. De todos modos, también Ford contó con una carrocería de este tipo allá por los años cincuenta, aunque en Estados Unidos.
Bueno, a lo que iba. Las marcas a veces se empeñan en decir cosas difíciles de creer. Imposibles, podríamos decir. Y que el 207 Coupé Cabrio es un cuatro plazas entra dentro de la anterior definición. El coche va de cine con el motor turbo de gasolina, muy bien con el diésel (cuyas suspensiones son algo más blandas) pero, se pongan como se pongan, los asientos traseros son, como mucho, para mi tocayo el Gnomo, porque lo que es una persona, salvo que carezca de extremidades inferiores, difícil lo tiene.

No tan bravo

2 comentarios

Acaban de presentar el Fiat Bravo en Italia. Lo han hecho con un despliegue de medios increíble en el que no faltó siquiera el Circo del Sol, actuando en una carpa cubierta que entre los comensales de mi mesa calculamos que, aproximadamente, debía tener más de 7.000 metros cuadrados.
Espero que los responsables de Fiat no sean supersticiosos, porque si lo son, el modo en que transcurrió la presentación debe hacerles pensar que sus expectativas lo tienen difícil, muy difícil, para salir adelante.
Los periodistas nos presentamos en el aeropuerto de Madrid por la mañana para tomar el avión... pero en Roma resultó que había, durante cuatro horas, huelga de controladores aéreos (la primera en la frente).
Tras una larga y tediosa espera, al fín entramos al avión e, incluso, llegamos a realizar el trayecto pero... una vez en tierra, hasta el piloto tuvo que salir del avión para ver por qué demonios no aparecía nadie a recogernos.
Solventada la situación, todos al hotel. Tráfico en Roma, llegada con prisas, ducha tipo "entro y salgo", salida hacia el evento, multitud enorme, carpa más enorme, y actuación circense.
Sentados en la mesa mirábamos embobados las piruetas de los artistas; gente colgada de lámparas, bicicletas de tres metros de altura, zancos enormes y, en el centro de todo, dos enormes hombres sujetando una tabla sobre la que se alzaba una frágil fémina. Pequeñas piruetas, impulso... hop, hop, hop y... tres volteretas en el aire durante un salto que fácilmente llegaba a seis metros de altura, vuelta hacia abajo... ¿dónde está la tabla? ¡CATAPÚM! Parece que la frágil fémina no es tan frágil.
Silencio en la carpa, más de mil personas sostienen la respiración. No ha pasado nada, parece decir la artista mientras se levanta. Mira la tabla, la toca, se sube (¿Va a intentarlo de nuevo? Está loca...)
Pues lo intenta. Impulso... hop, hop, hop y... tres volteretas en el aire durante un salto que fácilmente llegaba a seis metros de altura, vuelta hacia abajo... ¿dónde está la tabla? ¡CATAPÚM! De esta se ha hecho daño seguro, pensamos todos.
Y la frágil (borrad ese adjetivo, por favor) fémina se levanta dispuesta a demostrar que sabe hacerlo. Increíble, lo vuelve a intentar... Impulso... hop, hop, hop y... tres volteretas en el aire durante un salto que fácilmente llegaba a seis metros de altura, vuelta hacia abajo... ¿dónde está la tabla? Ahí está, justo a dos centímetros del culo de la artista, que lo ha posado sobre uno de los fornidos compañeros que la sujeta.
Todo un alarde de voluntad, pero no os cuento el silencio que hubo durante los intentos y los aplausos tipo "ya está, no vuelvas a intentarlo, lo has conseguido" que sucedieron a la tercera intentona.

viernes, 2 de febrero de 2007

El 4x4 en una historia

1 comentarios

Aprovechando la entrada anterior os voy a contar una historia de verdadero todo terreno publicada en Autovía hace ya un tiempo.

Situémonos: me encuentro sentado al volante de mi recién adquirido todo terreno. Ante mis ojos, como quien no quiere la cosa, la entrada de un camino ignoto (hay que ver los “palabros” que existen para decir que algo es desconocido). Un paraje sin descubrir oculta todos sus encantos a quienes no dispongan de valor y medios para acercarse al mismo. ¡Aquí va a ser! hoy por fin voy a llegar hasta esa zona donde, según el amigo de un primo de la suegra del vecino del pueblo de mi abuela, existe un paraje indescriptible. Hoy, mi todo terreno me llevará hasta allí.
Inserto primera y me adentro por un camino amplio y muy plano. Los baches casi no existen. Llego, incluso, a meter tercera con algo de velocidad y, al llegar a una curva de radio inferior a las anteriores, la trasera intenta realizar su propia trayectoria: necesito hacer contravolante y apaciguar mis ánimos con el acelerador para volver a poner las cosas en su sitio. Paro el vehículo para intentar comprender. ¡Claro! Se me había olvidado conectar la tracción total y, con propulsión trasera, suelo deslizante y demasiada fogosidad en el acelerador, la “espantada” de la trasera era sólo cuestión de tiempo. Recurro a la caja transfer y la sitúo en la posición de 4x4 largas; reanudo la marcha.
Unos cientos de metros más adelante se cierra un poco el camino, las ramas de los árboles me atosigan y los arbustos acechan a los lados. De repente escucho un estridente sonido a un lado de la carrocería. “Me se va la color” de sólo pensarlo, mi coche, mi flamante coche nuevo, ha quedado marcado. Bajo la ventanilla y contemplo cómo se apoya, al final de la carrocería, la rama de una zarza. La señal de la misma en la pintura metalizada hace temblar mis bolsillos. No hay dolor (me digo en un vano intento por animarme), el todo terreno “es lo que tiene”.
La tierra aparece cada vez más rota entre las ruedas y, sólo algo por delante, las primeras piedras comienzan a asomarse al camino intentando amedrentar a los viajeros. Con mi imponente TT de gran altura al suelo y protector de cárter no seré yo quien se detenga ahora. Una grieta inesperada que se va abriendo me pilla por sorpresa en el lado “malo” del camino, se va haciendo cada vez más profunda y, lo quiera o no, voy a tener que pasar por encima de ella para continuar la ruta.
Despacio, casi parado, apunto con las ruedas y presiono el acelerador, bajo por mi lado, asomo el morro por lo más profundo y comienzo a ascender. La suspensión delantera izquierda se comprime al máximo mientras la rueda delantera derecha queda prácticamente en el aire, un momento de duda, un poco más y… nada. Acelero un poco más fuerte y sólo consigo hacer girar al motor en vacío ¿Qué me ha pasado? Punto muerto, freno de mano, bajo del vehículo para contemplar la situación desde otra perspectiva. ¡Seré torpe! He ocasionado un cruce de puentes y ahora tengo una rueda de cada eje en el aire. La rueda delantera izquierda sobre el montículo de un lado de la grieta, la rueda trasera derecha sobre el montículo contrario, las otras dos ruedas rozando el suelo y justo en medio de la zanja.
Con el motor encendido y la tracción total insertada, la fuerza de la mecánica se transfiere tanto al eje delantero como al trasero. Los diferenciales actúan para enviar par a cada una de las ruedas pero, como hay una en el aire por cada eje, el diferencial (abierto) transmite el par a la rueda que patina, dejando a la que tiene tracción sin fuerza para moverse. No pasa nada. Mi coche también cuenta con diferenciales bloqueables manualmente. Los bloqueo y, como por arte de magia, el coche comienza a avanzar casi sin esfuerzo. En mi cara se dibuja una sonrisa tipo anuncio de dentífrico, en mi interior aumenta el ego en un 200%, “pedazo de coche tengo” me oigo decir.
El final de la ruta no debe estar lejos, quizás un poco más arriba, justo donde termina esa pendiente que… ¡cielos! -traducción de una palabra malsonante inapropiada para la escritura-, menuda pendiente. Por suerte la he visto a tiempo. La tracción total no es suficiente, necesito más fuerza y la necesito a poca velocidad así es que, para conseguirla, sitúo la palanca de la caja transfer en 4x4 cortas. Tomo un poco de carrerilla y en primera, con decisión pero sin estridencias, asciendo por la pendiente y sin detenerme hasta llegar a la cresta. Sigo siendo un torpe porque, en vez de haber investigado con anterioridad lo que me encontraría en esta zona me he aventurado a intentar pasarla. Ya es tarde para arrepentimientos. Casi con los ojos cerrados corono el ascenso con el cielo como única referencia y el corazón encogido por lo que pueda encontrarme.
La suerte del novato. Aquí arriba sólo hay una zona buena para pasar y yo he ido a caer justo sobre ella. El paisaje ya merece la pena. Desciendo del coche para saborear lo logrado; a mi espalda queda un pequeño tramo por recorrer, frente a mí las copas de los árboles serpentean por el camino recorrido: percibo claramente otro aumento porcentual del ego hasta que, para mi desgracia, observo que no existe ningún lugar para dar media vuelta y volver a casa. Es la última vez que me aventuro a salir solo y sin tomar precauciones.
Como diría el mismísmo Yoda: la fuerza se encuentra dentro de ti, pero tienes que saber controlarla y dirigirla. En mi pequeña aventura TT he podido ver hoy de primera mano el modo en que los sistemas de un todo terreno trabajan para adaptar la fuerza del motor a las circunstancias. Por desgracia, se me había olvidado que, además, el todo terreno requiere preparación, anticipación y, para hacerlo verdaderamente bien, planificación y acompañamiento (en la medida de lo posible se debe evitar salir solo). En fin, cuando encuentre un lugar para dar media vuelta prometo volver para contárselo a los lectores.

Una imagen no vale mil palabras

3 comentarios

Últimamente he acudido a varias presentaciones de esos automóviles que muchos denominan SUV y que yo, particularmente, prefiero llamar todocamino. Eso de SUV viene a significar Sport Utility Vehicle (vehiculo de utilidad sport), que no sé lo que quiere significar porque, o mucho me equivoco, o vienen a ser vehículos que tienen tanto imagen como ciertas aptitudes de todo terreno. Y justo en este último punto es donde vienen mis dudas y reparos por aquello de que, en el caso de los SUV, el dicho de una imagen vale más que mil palabras, no viene a cumplirse.
Porque esa imagen de vehículos todoterreno esconde automóviles mucho más dirigidos a la carretera e, incluso, a la ciudad. Pero no os equivoquéis, que una marca diga que un automóvil es ciudadano no lo convierte en tal, y los SUV, todocamino, o comoquiera que los llamemos, son pesados y con una gran superficie frontal, caractetísticas que minan el consumo en ciudad y el de carretera respectivamente. Una imagen vale mucho, y si te gustan los SUV, puedes comprarte uno con toda tranquilidad, pero no te engañes ni dejes que te engañen; consumen más que un turismo, tienen una capacidad similar o inferior al de un monovolumen e incluso que muchos familiares, su comportamiento en carretera no puede llegar al de los buenos turismos y su precio, seguro, es mayor. Pero lo dicho, si ya sabes lo anterior y quieres comprar uno, a por él (aunque en este caso ya no son, ni pocos, ni cobardes)

Datos personales

Guadarrama, Madrid, Spain
Un apasionado de los automóviles que tiene la suerte de dedicarse a lo que le gusta.